lunes, abril 12, 2010

Los Quince que soñé

A los catorce años no hacía sino soñar con mi fiesta de quince. Sabía que ese sería mi regalo, pues mi mamá no dejaba dudas al repetir constantemente que ni teníamos el dinero para regalarme un viaje por Europa, ni le gustaba que varias muchachitas anduvieran prácticamente “sueltas de madrina” en Paris.

También estaba resuelto que sería una miniteka, pues me había opuesto rotundamente a la segunda opción, más económica y aburrida, que por esa época aún se acostumbraba, un té de señoritas, es decir un almuerzo o comida con las amiguitas del colegio, sin baile, sin muchachos. Ni hablar. La tercera opción, una fiesta en un gran salón con orquesta tropical y cena buffet, se salía de nuestro presupuesto.

Eran los 80 y las minitekas estaban de moda. La más popular era la “Illussions”, pero nos fuimos con los emprendedores de “Dreaming”, que por cierto eran amigos míos y aceptaron como parte de pago un baúl gigante que mi mamá tenía y que les serviría para guardar sus equipos de luz y sonido.

Resuelto el tema de la música y las luces venía el de la comida. Descartamos la opción de una cena por cara y porque otra señora le comentó a mi mamá que los pelaos dejaban los platos servidos por estar bailando. Así que nos fuimos con el buffet de picadas y para mí fue una verdadera delicia degustar los postresitos servidos en papelitos de repostería.

Ya para estas se nos estaba acabando el presupuesto y aún teníamos que decorar el salón. Lo acostumbrado era contratar una florista. Pero recursiva como siempre, mi mamá se las ingenió elaborando unos centros de mesa que no empleaban las costosas flores y en cambio estaban hechos con globos y papel de seda plisado en una técnica que le enseñó una de sus amigas. El resto era colocar globos en puntos estratégicos del salón para rellenar el espacio. Pocos días antes del quinceañero, nos dimos a la tarea de elaborar los adornos y la terraza de nuestra casa se convirtió en un mar de rosa.

Rosa era mi vestido, rosa vieja para ser más exactos. Escogimos la tela después de varias excursiones a los almacenes de la 72. Cada vez que a mi hermana o a mí nos invitaban a una fiesta, después de dar muchas vueltas, terminamos en el almacén de Don Ovadía, nuestro vecino. El siempre tenía un trato amable y educado, nos complacía bajando todos los cortes que le pedíamos y dejando que los manipuláramos. Lo mejor era que nos prestaba las revistas de moda, la última Vogue que nadie más tenía, magacines en inglés o en francés que pautaban la tendencia. A veces hasta nos dejaba fotocopiar las páginas.

Yo quería un vestido romántico, pero sensual a la vez. Pasé horas diseñándolo en un cuaderno del colegio. Sería recatado por delante, pero tendría la espalda afuera. Al menos eso pensaba yo, hasta que le mostré el diseño a la modista, mi madre. Entre un “quédate quieta” y otro “no te muevas que te puyo” el escote de la espalda fue subiendo y subiendo. Digamos que quedó romántico.

Llegado el día, recibí tres ramos de flores que nos ayudaron a decorar el salón. En la peluquería me peinaron y en casa mi hermana me maquilló. Llegamos temprano para tomarnos las acostumbradas fotos familiares. Recibí a mis invitados, comenzó la fiesta. Bailé el Vals con mi papá, pero lo que más recuerdo es que lo saqué a bailar música americana y entre risas él se desempeñó bastante bien. Nos divertimos muchísimo y la fiesta fue un éxito.

No les he preguntado cuánto gastaron. Lo cierto es que sin emplear los ahorros ni prestar dinero mis padres lograron que yo tuviera la fiesta que siempre había soñado. Para hacerlo se prepararon con tiempo, fueron recursivos y además flexibles, tres lecciones que se agradecen en nuestro mundo de hoy.

lunes, marzo 29, 2010

El último concurso

Aquél último año fue el mejor de todos. Ya había ganado todos los concursos de declamación habidos y por haber que organizaban en el colegio. Esta vez tenía que lucirme, tenía que hacer algo diferente.

Le pedí ayuda a mi tía Clarita, mi mentora. Allá llegaba yo casi todas las semanas a hacer visita por la tarde y escucharla recitar en alemán versos de Goethe con su acento impecable pulido por una institutriz alemana. Muchas veces también me regalaba de su voz los dulces versos que le había compuesto a su difunto esposo, a su hija y a la vida.

Le conté de mi dilema. Se levantó del sofá de la sala, se dirigió hacia el interior de la casa y me dejó ahí sentada por un largo rato con el cuadro del bisabuelo mirándome de frente. Al poco tiempo volvió con un cuadernillo de poesía en la mano. Me señaló un verso de Rafael de León y me indicó que lo leyera.

“Me lo contaron ayer las lenguas de doble filo”.

“No, así no, así”, dijo ella.

Así pasó la tarde y ensayamos. Al final del día lo tenía memorizado casi del todo.

Los días siguientes los pasé recitando entre dientes. Repasando y repasando el texto hasta que me lo aprendí. Ensayando frente al espejo. Declamando ante mis padres. Estaba lista. O eso creía yo.

Llegué orgullosa y segura de mí y me planté frente al maestro Brasó, el legendario profesor de Teatro del que más de dos generaciones de barranquilleras se acuerdan. Allí, en medio de un pasillo me puso a declamar. Todo iba bien hasta que llegó la parte del canto, que yo declamaba pues no conocía la música. Entonces me frenó en seco. “Así no, tienes que cantarlo”, dijo y empezó a entonar un cante jondo, una melodía sevillana, un aire flamenco que quebraba su voz. En esos cuatro versos el maestro dejó todo su sentimiento. Así era Brasó. Te sorprendía. Estabas dibujando tranquilamente en el cuaderno, distraída o cuchicheando con una compañera y de repente levantaba la voz y de nuevo tenía nuestra atención.

No se si la idea fue suya o mía, el caso es que decidí que iba a disfrazarme de hombre para declamar “porque sin ser tu marío ni tu novio ni tu amante, soy el que más te ha querío, con eso tengo bastante”. Como cada Halloween y cada Carnaval, el baúl de los disfraces se abrió y de su interior salió un chaleco negro. A mi hermano le cogí prestada una corbata negra delgada y probablemente también una camisa blanca. Los pantalones negros ya los tenía.

Llegó el momento. Escuché mi nombre por los parlantes y me levanté de mi lugar en medio del coliseo. Con mi atuendo negro sobresalía del mar de tutifrutis, los emblemáticos uniformes del Buen Consejo con su tela a cuadros rosamarillo. Llegué hasta el micrófono, lo acomodé a mi altura, como toda una experta. De repente sentí que me flaqueaban las piernas. Empecé a temblar imperceptiblemente, todo el cuerpo, menos la voz, que me salió clarita, y me dejé llevar por los versos. El público se convirtió en un monstruo de mil cabezas y yo miraba todas y ninguna. Cogí impulso. Seguí derecho, sin parar, pero haciendo las pausas ensayadas. Llegó el momento del cante jondo y lo hice tal cual me enseñó el maestro. En los versos finales se me aguaron los ojos, creo que al público también, y terminé el poema quebrada por el llanto. Huí del escenario.

Silencio y de repente un estruendo. Los aplausos inundaron el coliseo y sonaron más fuertes que los que siguieron a las otras competidoras. Ya estaba, era mío, el premio estaba en mis manos.

Pero cuando llegó la premiación, oh desilusión, alguien más se llevó el trofeo del primer puesto. ¿Y entonces, yo qué?, me pregunté.

“El jurado ha decidido que el poema Profecía, por Beatriz Elena Mendoza, queda fuera de concurso. El maestro Brasó, miembro del jurado, se ha abstenido de votar por conflicto de intereses”.

Irónicamente la ayuda de mi maestro me costó el primer puesto, pero en su lugar recibí el máximo honor. El premio no era un brillante trofeo de plástico pintado de dorado, sino las obras editadas del maestro Gabriel Brasó en dos tomos. Aún hoy me pregunto donde habrán quedado y si estarán en el cielo de los libros o en la biblioteca itinerante que he dejado regada en mis múltiples mudanzas.


viernes, noviembre 20, 2009

Angel de la escritura pasa volando por Miami


Angela entró al salón de la Feria del Libro, donde se presentaría junto a su más reciente novela "Ella, que todo lo tuvo", con la contundencia de quien sabe que es su momento de salir al escenario. Pero siendo ella, no supo cuál de las dos puertas abrir y cuando lo descubrió el público aplaudía rotundamente. Lo primero que noté fue su cabello largo, rizado y esponjoso, color rubio cenizo, que ella usa a manera de sombrero para taparse la cara. Trajo también consigo un cuerpecillo delgado enfundado en unos ajustados pantalones (o eran bluyines), botas altas de cuero negro, camisa blanca abierta hasta el escote y chaqueta negra. Al sentarse dejó sobre la mesa la bufanda que traía al cuello. Nos miró de frente.

El auditorio estaba poblado en su mayoría por mujeres. Seríamos unas 40 personas. Los ojos de Angela se opacaron un poquito cuando dijo que el espacio estaba medio vacío. En comparación, momentos antes el ex narcotraficante y escritor Andrés Lopez, había casi llenado la sala. Un grupito de adolescentes que estaban allí por encargo de la maestra llegaron todos juntos y se sentaron igualmente.

Poco después empezó un monólogo en donde ella misma se hacía las preguntas que pensaba que nosotros haríamos y nos regaló sin arrogancia ninguna detalles de cómo es su vida de escritora. Nos confesó que es una lectora incansable y que tiene varios autores a quien le gustaría tener de frente para hacerles esas mismas preguntas. Reveló que a la hora de leer subraya sus libros, pero explicó que al releerlos ya no está de acuerdo con el subrayado, sino que piensa que debe subrayarse más bien otro pedazo y cómo el lector está haciendo un proceso creativo al momento de sentarse frente al libro. “Un libro es una materia viva” nos explicó.



Pasó entonces a contarnos detalles sobre su más reciente novela “Ella que todo lo tuvo”, premio Planeta Casamérica. Nos comentó cómo el personaje principal se le apareció un febrero helado en Florencia, Italia, dentro de un bar. Se trataba de una mujer muy hermosa y rica en apariencia, con una mirada muy, muy triste. Aquí hizo un paréntesis para decirnos que ella escribe por aburrición, que la vida le parece aburrida y por eso escribe y reveló una técnica de todo buen escritor: “hay que observar, dijo, porque observando aprendemos”. Durante cierto tiempo tuvo este personaje en la cabeza, pero siempre posponía el momento de empezar a escribir la historia, porque sabía intuitivamente que iba a ser dolorosa. Y añadió que “las historias llegan cuando a ellas les da la gana de instalarse”. Nos contó que se peleó con esta novela y la absorbió tanto hasta el punto de que cuando empezó a escribirla se tuvo que ir de casa y vivir el encierro de la protagonista en un hotel. Otra imagen impactante que nos narró fue la de ella misma gritando como loca bajo la ducha para sacarse de encima el dolor del personaje.

De repente en medio de la presentación y ante la desparpajada protesta de Angela que les decía que no lo hicieran, los muchachitos de colegio se levantaron de sus sillas y se fueron en fila india tras la maestra que adujo debían volver a casa antes de cierta hora. Retomó el monólogo hablando de cómo vive, de la casa que tiene en el bosque en las afueras de Barcelona, de la imagen surreal de los conejos que la persiguen cuando sale a trotar por el bosque con una bolsa de zanahorias para repartir entre sus peludos amigos, de sus hijas, de su marido, del altillo que tiene en su casa, su torreón de paredes escritas, lleno de cachivaches que va recogiendo en sus viajes por el mundo. Fue en ese momento que nos contó cuánto le gusta el incienso y por qué lo compra en Sevilla. “Compro mi niñez allí” dijo explicando que su madre la llevaba a misa de pequeña. Finalmente nos contó que por las tardes se sienta a escribir dos páginas diarias.



Al final de la charla me armé de valor y le hice una pregunta vaga, los nervios me traicionaron, y creo que lo que debió sonar como un halago, sonó más bien a lambonería (adulación interesada en colombiano). Después de mí, una muchacha tomó el micrófono y con firmeza aseguró que sus libros la habían movido hasta el alma, mientras sus otras dos secuaces asentían. El público aplaudió con júbilo. Fue allí que se terminó la presentación y una larga fila de lectoras se decidieron comprar el libro que ella firmó gustosa. El mío ya lo había comprado antes de la presentación, pues aunque quería escucharla no necesitaba hacerlo para darme cuenta de que es una de las buenas y pocas escritoras colombianas que tenemos, no en vano he leído sus dos primeras novelas “De los amores negados” y “El penúltimo sueño”. “Ella, que todo lo tuvo” me queda de tarea y el autógrafo me queda de recuerdo.

martes, noviembre 03, 2009

Elena Tamargo en la Ciudad Secreta

Llegué a la cita tarde como casi siempre, pero llegué. Me metí por una hendija de la puerta entreabierta y me senté en el último puesto. La pequeña galería estaba repleta y todos escuchaban atentos a la poeta. Yo a duras penas podía verla sentada allá, adelante, junto a dos amigos, de frente a nosotros, pero su voz era fuerte y decidida y como siempre he sido buena escucha me perdí en sus palabras. El lugar ayudaba a que fuera entretenido no mirarla. Decenas, tal vez cientos de objetos orientales poblaban los bordes del pequeño recinto Agartha Secret City, una verdadera ciudad secreta con toda su magia en el corazón de Coral Gables. Y así, mientras un buda o un dragón me miraban y los cristales colgaban tentadores como caramelos transparentes para el espíritu, me fui adentrando en el significado de sus palabras.

Después de un rato pude cambiar de puesto y observarla. En medio de ángeles y diosas hindúes, la poeta cubana Elena Tamargo tomaba asiento con propiedad. De cara al pequeño público que llegó esa noche de domingo a escucharla, imponía su presencia con un trajecito de encaje negro forrado en tela color piel que dejaba al descubierto sus hermosas piernas blancas, sus hombros abrigados por un chal o chaleco de retazos de tela negra simulando plumas. En la mano izquierda, un guante de encaje negro sin dedos dejaba ver sus uñas cortas pintadas de rojo, mientras que los zapatos de plataforma y los aretes de perla complementaban el atuendo. Creo que Elena se esmeró para la ocasión, su pelo parecía alisado de peluquería y su cara estaba adornada por un maquillaje fuerte que tal vez no acostumbra a usar.


Lo que nos hipnotizó durante varias horas no fue su apariencia, sino la profundidad de sus palabras. En su conversación entendimos que es una mujer muy culta, estudiada, que habla con certeza de los temas que conoce, el romanticismo alemán, sobre todo. Elena tiene los papeles para probarlo: estudió Germanística y Filología en la Universidad de La Habana y realizó estudios de posgrado en la Universidad Lomonosov de Moscú y la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, dice la revista Baquiana, que publicó algunos de sus poemas (pulsa aquí para leerlos).

Fue en el país de los Aztecas donde tocó por primera y última vez el tema del exilio, nos explicó, y dijo que para ella “fue como una receta de médico”, que le sirvió para lidiar de una vez por todas con ese sentimiento de expatriada y dejar atrás muy rápido el dolor de extrañar a su isla, a su pasado en Cuba. Precisamente en México conoció la poesía del argentino Juan Gelman y entabló amistad con él, a quien describe como el modelo de lo que debe ser un poeta: que hace de su poesía su manifiesto y su cura. “Mis grandes pasiones son la poesía alemana, rusa , y lo que la biografía le aporta a la vida”, dijo.

El regalo que nos trajo aquella noche fue un texto de una novela aún sin nombre que dijo está muy avanzada y que tiene que ver con su salvación. Nos confesó era la primera vez que leía en público algo que está escribiendo. Empezó diciendo: “Cada vez que me siento en un sillón dejo una mancha de sangre”. Tras leer el texto, Elena nos habló de su batalla contra el cáncer, de su viudez, de la religión yoruba, entre otras cosas. Yo me quedé pensando en una enumeración de palabras de su novela la cual leyó con el mismo ritmo cadente que tiene su amigo Juan Gelman, a quien llevo con cariño entre los viejos casetes de poesía que escucho en el auto cada vez que me da un ataque de literatura.

Para finalizar, poeta y escuchas entraron en amena discusión. Creo que alguien le preguntó si la poesía era un talento o un oficio adquierido, a lo que ella respondió “la poesía es un don, y uno no debe vanagloriarse de lo que el cielo le dio”. Estoy de acuerdo y creo que Elena lo tiene.

lunes, octubre 19, 2009

Sobre el escenario: Russian Red y Alex Cuba

Mi amiga y yo, compañeras incansables de aventuras, decidimos ir a un concierto gratis. Sin saber de qué se trataba llegamos hasta el Colony Theater en South Beach para ver a dos artistas: Russian Red y Alex Cuba. Organizado por el Centro Cultural Español el recital no tiene precio, sino que el público quien decide cuánto vale la boleta a través de una donación.

Tengo que confesar que el nombre Russian Red no me dijo nada. No fue hasta que una joven de falda negra, corta, de boleros y blusa rosa con negro apareció en el escenario con su voz de terciopelo que entendí por qué estaba allí, por qué habíamos venido desde tan lejos (ella desde España, yo desde Doral). La pequeña Lourdes Hernández en su fisionomía me recordó a una amiga del pasado. Mas su voz, me pareció incomparable. Lourdes canta en inglés con un ligero acento español, pero lo importante aquí no es lo que dice, sino la forma como se ella se deshace en notas. Y es que a esta chica la vida se le va en sus canciones porque les pone alma y corazón. Como dicen en el sur de España: tiene duende. Aquí lo importante es cómo ella mira al infinito con los ojos idos, a veces en blanco, la boca mordiéndose en una mueca dulce, las manos sosteniendo una enorme guitarra que parece flotara entre sus dedos. Alberto, su acompañante, le siguió la línea, la dirigió a veces y también se destacó en su dominio de diferentes instrumentos, algunos de ellos juguetones o infantiles: un huevo, un xilófono, la dulzaina. “Es la primera vez que tocamos juntos”, nos dijeron en medio de un escenario decorado con lucecitas blancas de navidad. Para serlo, no esta nada, pero nada mal.


Tras el intermezzo, llegó Alex Cuba, del que tenía una ligera referencia por un programa de radio que hablaba de un cubano que triunfaba en Canadá. El telón subió lentamente revelando unos zapatos modernos, unos yines apretados, ligeramente acampanados en la bota, una camisa ajustada de manga corta y estampado un tanto sicodélico y un afro señores, no cualquier AFRO, sino uno con mayúsculas, uno como nunca he visto, enmarcando la cara de Alex decorada con excéntricas patillas. Su guitarra eléctrica negra escondía su cuerpo delgado. Su dominio del instrumento es excelente y nos puso a todos a vibrar con sus coros pegajosos. Cuba describe su música como “Cuban Soul Rock”. Verdaderamente el joven, su sonido y su apariencia nos dejan un fuerte sabor a la época en la que el soul era el que mandaba la parada. Tengo que decir que su “Fro” como le dicen en inglés tiene vida propia, es parte de su imagen, de su presencia escénica, es una esponja negra que flota sobre su cabeza y vibra como las cuerdas de su guitarra. Pero Alex Cuba es mucho más que eso. Nos contó algunas historias de su vida en Canadá, del choque cultural que experimentó al igual que nosotros los inmigrantes que vinimos a verlo. Prendió el escenario con candela pura y nos puso a bailar, a cantar tímidamente. Su cara transformada en muecas de gozo me reveló una tremenda pasión por la música y una alegría que desborda el escenario. Sus músicos neoyorquinos merecen un agradecimiento por su dedicación y su talento. Hablando con ellos supe que estuvieron en Los Angeles, Nueva Orleans, Memphis, Nueva York entre otras ciudades de su gira por Estados Unidos, siendo este el último concierto.

Pagamos gustosas la boleta y, por el bien de mi amiga y su pequeña en camino, huimos del humo del cigarrillo y del tumulto. Salimos de allí con su disco autografiado bajo el brazo y el coro de “Amor Infinito” entre los labios: Ye yey, ye ye ye ye ye yey!

lunes, septiembre 21, 2009

Reacciones al concierto Paz Sin Fronteras en La Habana, Cuba



Después de gozarme el concierto por RCN TV Colombia y por UNIVISION.COM me dediqué a recolectar las reacciones de las distintas partes a uno y otro lado de la línea. La vida no es blanco y negro señores, sino que está llena de matices, de tonos de gris y eso es lo que traté de coleccionar hoy, palabras más, palabras menos. Para lograrlo me dediqué desde por la mañana a escuchar la radio, luego llamé a algunos amigos que amablemente me dieron su opinión y finalmente me senté a ver los programas de opinión del horario estelar, desde "Maria Elvira Live" hasta "A Mano Limpia". Esto fue lo que encontré.

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Beatriz E. Mendoza, aka, Butis: Vio el concierto de Juanes?
Omar Lopez Montenegro, Director Executivo de Derechos Humanos de la Fundacion Nacional Cubano-Americana: "No vi el concierto completo, lo sintonicé por curiosidad, pero me aburrí, porque ese no es mi tipo de música, yo soy rockero, pero de otra generación."

"Los de la fundación se reunieron para verlo, pero no por Univision, yo estaba en juego de pelota y me invitaron a verlo, fui más por compromiso que por otra cosa."

BM: Qué opina del título que el canal 23 le dio a la cobertura: "Concierto de la Discordia."

OLM: "Qué barbaridad, que tontería, pero bueno, viven del espectáculo, es verdad que generan discordia en los medios locales."

BM: el 41 tituló la cobertura: a 90 millas.

OLM:…(Pausa)"Los artistas creen que pueden cambiar el mundo por sí solos y eso no es real, sólo puedes poner un grano de arena. Los paises estalinistas utilizan esa idea: dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada. Léete “The Velvet Prision, Artists Under State Socialism" de Miklos Haraszti. "

"Seguimos trabajando con las mujeres de Flamur en la campaña con la misma moneda…vamos bien."

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Yoani Sánchez, la blogera en declaraciones a la W Radio Colombia:

“Es impensable un concierto donde no haya policía política, ya nos hemos acostumbrado a ellos, inclusive reconoci a varios policías encubiertos de los que regularmente me siguen”

“Juanes fue muy inteligente"

"Estamos acostumbrados a politizar todo”

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Juan Pablo Salas, Periodista colombiano, WSUA

BM: Qué opina del concierto y de la cobertura del canal 23?

JPS: "La transmisión fue muy sesgada, el concierto muy bueno."

"Yo que puedo hacer si estan resentidos y todos los invitados estaban de acuerdo en un solo punto de vista."

"En los intermedios se ponían a hablar mal de Juanes y 20 mil veces repitiendo lo mismo. Los invitados de Juanes muy buenos."

BM: Quienes eran los invitados?

JPS: "Los invitados eran Ninoska Perez, Ileana Ros-Lehtinen, Armando Perez Roura y un muchacho que no estaba en contra y no podía ponerse a favor porque lo callaban y lo acusaban y el pobre miraba para lado y lado como si quisiera irse. La moderadora no le daba pie."

"Y todo el tiempo el logo del "Concierto de la discordia". Tuvieron un remoto en Doral y otro en Versalles aplanando los cd, que por cierto ni siquiera eran originales."

"Políticamente la cobertura estuvo sesgada, pero era lo que les correspondía a ellos para contrarrestar el concierto."

(Sobre el concierto) "No había presentador algo que me parece muy bueno porque se evitó la politización del concierto, y en realidad yo creo que la reaccion del exilio hizo que fuera internacionalmente más grande. Pero al mismo tiempo lo convirtó en un concierto de reconciliación aunque el exilio histórico no lo vea así. No lograron en Miami la movilización que esperaban, sólo la de la Vigilia Mambisa de la que algunos cubanos no se sienten orgullozos."

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Lo que oí en La W Radio Colombia, gracias a Julito y cía.

JUANES
"El arte debe unir, no debe desunir."

MIGUEL BOSE
"Lloré de alegría, de soltar amarras. Había mucha tensión. Yo soy muy llorón, pero muy vergonzoso para llorar. Esto es un sueño, pellízcame."

JUANES, sobre el concierto en la frontera colombo-venezolana.

"Es el mismo mensaje de Paz Sin Fronteras. La paz es un derecho humano. Debemos cambiar el imaginario. Yo tengo 37 años y no conozco un país en paz, no conocemos la libertad, es una farsa. El ser busca la felicidad y no la encontramos. Estamos pensando igual, pero decimos al tiempo ya basta."

"No me puedo ni dormir, fue tremenda fiesta."

"Cuando siento miedo soy un pendejo, me provoca darle un puño al miedo. Pero lo vencí con amor."

Juanes pidió cambiar la cobertura: “Cuba tiene mucho talento, un tipo que corre y pinta, eso es imporante porque no hablamos de eso también”

FELIX DE BEDOUT

"Hay un sector que no va a entender."

JUANES
"Gracias por venir. Eso para mi me destruye. Cualquier cosa que estuviera en contra del concierto. Esto no es politica, a la final no soy político y pudimos demostrar que si se puede. Los respetamos profundamente. El poder de la cultua y de la música va por encima de la política misma.

JULIO SANCHEZ CRISTO lee titular de periódico oficialista Gramma: "Paisaje de paz después de la batalla. Cuba cumplió escrupulosamente los compromisos de un pueblo culto, alegre y solidario..."


MARIA ISABEL RUEDA

"Qué sintió cuando le pidió la liberación a las FARC de los secuestrados colombianos?.

JUANES
"Yo sentí que nunca había tenido más sentido ese mensaje. Hacerlo desde La Plaza tenía mucho sentido, tiene un significado muy grande."

MARIA ISABEL RUEDA
"Dijiste la palabra libertad siete veces"

JUANES
"Siempre lo hago no tenemos libertad, no tenemos paz ni libertad en nuestro espíritu."

FELIX DE BEDOUT
"Silvio Rodriguez, cómo fue encontrarse con Silvio?"

JUANES
"Para mi ha sido muy grande. Cuando vine a Cuba por primera vez yo quería conocer a Silvio, como habla. A mí me dolió mucho, que fue lo que paso con esa carta? le pregunté. Se jugaron su cabeza por el concierto. Silvio me pasó las canciones, yo le dije, hermano canta lo que quieras."

"Ellos saben la importancia. La foto con Silvio y Amaury la voy a enmarcar en mi casa
Este concierto representa el final, yo crecí con tu música, inspirado en tus canciones, yo tenia 9 años cuando escuché su poesía, la melodía, los acordes, yo no entendía las letras. Ojalá que algun dia se le pueda reconocer."

LA W
"Se perdió la inocencia?"

JUANES
"No es inocencia, es incondicionalidad. A mi lo único que me interesa de Silvio es su arte, ese tipo es un genio, no quiero perder la inocencia. Porque cree la gente que la inocencia no tiene sentido, la ingenundiad, la inconcdicional, hay que tener fe".

"Presente y futuro. No podemos seguirnos desgastando. Yo vivo en Miami, tengo amigos cubanos."

FELIX DE BEDOUT
"Nadie pretendia cambar a cuba con un concierto."

JULIO SANCHEZ CRISTO
"La plaza dijo Viva Cuba Libre."

FELIX DE BEDOUT
"No descargó la tensión?"

JUANES
"LLoré antes del concierto. Un mes antes lloraba con mi esposa. Nos la vamos a jugar, le dije."

ALBERTO CASAS SANTAMARIA
"Si hay que admirar a alguien es al Ministro de la Cultura de Cuba"

JULIO SANCHEZ CRISTO
"Univision no pasó publicidad, para protegerse, dicen en Miami, de que el exilio les reclame. Los otros canales pasaron publicidad. Juanes pago el concierto."

ALBERTO CASAS SANTAMARIA
"Todos los que participaron ganaron."

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Lo que vi en Maria Elvira LIVE

FERNANDO DEL RINCON, PERIODISTA DE LA MEGA TV
“A esos musicos de la vieja guardia no les fue bien, no les fue bien”

UNA SENORA O MUCHACHA QUE NO LOGRE DISTINGUIR
“Yo veo al gobierno cubano como a La Habana, en ruinas, y el enemigo número uno de las ruinas es la llovizna y eso fue lo que aprovechó el pueblo cubano la llovizna, porque fueron por sus propios medios”.

Maria Elvira lloró, y le agradeció a Olga Tañón. "Gracias por haber tenido tanta valentía, porque yo sé que tú rompes, que tú abres el concierto, yo sé que estás llena de emociones. Le rogé que viniera porque ella va al programa de Alexis Valdes y te agradezco que hayas tenido esta humildad."

OLGA TANON
"Mis respetos para ti Maria Elvira."

En Maria Elvira Live estan gritando, una vez más. Son ella y otro señor peleando, el de la Vigilia Mambisa, wao, le dijo comunista a Maria Elvira...a Maria Elvira. Como diría Condorito: Plop!

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Me llama la atención que en "A Mano Limpia", el programa de cubano criado en dominicana Oscar Aza, no están gritando, qué civilizado, qué extraño, wao, se están respetando! Qué bien! como diría Tony Dandrades que "by the way" hizo una excelente labor.

No se quién dijo esto pero sonó bien: "El concierto fue lindo para el pueblo que está harto del discurso político de patria o muerte."

Hay una señora que habla como Cristinito Hernandez, el personaje del cómico Alexis Valdez: Plaza de la involución? Coma-andante? Se llama MARISELA VERENA, una cantante del exilio histórico.

MARISELA VERENA
"Con la imagen del Che yo no canto ni amarrada."

Me llama la atención que Alexis Valdez nunca opinó, el silencio es más elocuente, digo yo, Butis.

MERCEDES SOLER, Periodista, escritora.
"Para nosotros ese no es el caso. El caso es que puedan ir los artistas cubanos en el exilio, que les ponen todos estas trabas."

Habla el negrito buenmozo.

HUGO CANCIO, Promotor de artistas.
"Con mucho respeto, cuándo fue la última vez que estuviste en Cuba, eso es una preocupación para mi."

"No podemos hablar desde el punto de vista de los cubanos si no caminamos por las calles de La Habana."

Marisela se altera y empieza a gritar, pero Hugo mantiene la calma.

Interrumpe Mercedes Soler, periodista y escritora: "Yo no he claudicado a ser cubana por que yo no he pisado las calles de La Habana."

HUGO CANCIO
"Qué sabes tú lo que necesita el pueblo cubano? Has caminado las calles de La Habana?"

Oscar Aza trata de interrumpir: "Le dieron visa para venir a Miami a Pablo Milanes y a..." Vuelve a intentarlo: "Yo pensé..."

NOTA MENTAL
"Es tiempo de cambiar: Juanes y Bose", así titularon el programa de Oscar Aza el día de hoy.

OSCAR AZA
"Hay principios universales, la libertad es un principio universal, quiero señalar que hay principios universales y existe la democracia y existe la dictadura. Yo que viví una dictadura por 31 años lo puedo decir (la de Trujillo), hay una doble moral para poder sobrevivir, Cuba no es la excepción, hay, no hay una dictadura en Cuba?"

HUGO CANCIO
"Estoy en desacuerdo con ese gobierno, pero eso no me hace enemigo de ese gobierno"...Se burlan de él.

MARISELA VERENA a HUGO CANCIO
"Si tu prioridad es el pueblo cubano, tú tienes que estar en contra del régimen."

"Yo soy el pueblo."

lunes, agosto 24, 2009

Diatriba barranquillera

En su columna titulada Farnofelia publicada en el periódico "El Heraldo" Roberto Zabaraín escribió esta singular diatriba barranquillera.

Después de lo de la aviación, la radio, la fotografía y demás, aquí quedamos con la idea de ser pioneros en todo. Pero como dejamos de serlo en lo importante, nos pasamos a lo banal, y quisimos ser los primeros en el plante, la ostentación, los viajes a Miami, la ropa, al punto que en Cartagena las mujeres apodaban Las contramarcas a las barranquilleras, en épocas en que por aquí lo que estaba en onda era ponerse ropa ‘de firma’, es decir, de famosos, pero con la marca hacia afuera, para que de lejos se viera que la blusa era Oscar de la Renta, la falda Boss, los zapatos Ferragamo, la cartera, obviamente, Luis Buitton, reloj Gucci y lentes Cartier, todas las marcas bien visibles, que la engreída lucía en franca competencia con las amigas, a su vez también contramarcadas. La que no tuviera su indumentaria marcada se sentía hija de menos madre, acomplejada, y muchos matrimonios se acabaron porque el pobre marido no alcanzaba a producir para pagar tanto plante.

Pero llegaron los piratas, imitaciones tan perfectas como los originales, no se sabía cuál era cuál, y hasta las auxiliares domésticas –ahora se les dice así– lucían sus contramarcas, por lo que se perdió la gracia.

Tocaba entonces buscar otros terrenos donde alardear, y comenzaron con los matrimonios. Dejaron de ser aquellas fiestas con la elegante sencillez y sobriedad que demanda el acontecimiento, y apareció la opulencia, sofisticados recordatorios, sillas disfrazadas más que vestidas, adornos todos “traídos” como le dicen los cachacos al contrabando, varios buffets toda la noche abiertos, dos o tres orquestas que no dejan espacio a la conversación, y para rematar, ‘la hora loca’, que previo reparto de costosas máscaras pitos y carnestoléndicos gorros llega un show con bailarines, mariachis, y hasta un millo, que era impensable en un matrimonio. Claro, toca hacer el plante de animación, aunque a uno le parezca idiota esa alegría forzada. Ni hablar de los vestidos, otra feroz competencia, tenaz camello del que públicamente ellas se quejan para que se sepa el precio, cosa que les encanta, porque si no ya habrían inventado un esmoquin para mujeres, todas siempre iguales, y problema resuelto.

Lo malo es que los matrimonios no son muy frecuentes y solo se unen dos familias, pocas oportunidades para alardear, así que ampliaron la ‘farnofelia’ hasta las primeras comuniones, que la hace todo el curso, y así se programan no menos de diez fiestas, cada una con la suya, además de la oficial del grupo. Lógico, para cada fiesta las mamás encontrándose donde las cotizadas y costosas modistas, quejándose de los millones gastados en la primera comunión, de lo caro que es tener hijos, y de paso trasladándoles a éstos el esquema para perpetuidad de la ‘farnofelia’, de tal manera que no se sabe dónde irá a parar este asunto de la ostentadera, que viene de la mano de la corronchera, nadie parece moverse en rescate de la perdida elegancia, y terminaremos pareciendo una ciudad de ‘traquetos’.

El texto me llegó por correo electrónico y no pude quedarme callada. Esto fue lo que le contesté.

Roberto:

Te falto incluir los bautizos de los niños, para lo cual se organiza un almuerzo o, mejor aún, un bruch, preferiblemente en el salón San Juan del Country Club o de cualquier otra asociación social de renombre. El uniforme indispensable de los hombres es guayabera color claro de Francesca Miranda debidamente planchada y almindonada al igual que los conjuntos de blusa y falda de hilo o en su defecto de lino muy fino y transparentoso de colores pastel para la señoras. Tampoco mencionaste los cumpleaños de los niños especialmente el primer cumpleaños del bebé que aterrado ve como el salón social de su edificio está decorado con vibrantes colores de algún diseño o personaje infantil de moda ya sea Baby Einstein o el afeminado Mickey Mouse. ¿Alguien me puede explicar que goce puede ser para un bebé estar en un salón atestado de niños y niñeras, disfrazado de marinerito con gorra y todo, con la esordecedora música de los canticuentos a todo volumen? No es sino ver las fotos que le toman a los menores: la madre con una sonrisa de oreja a oreja pues demuestra a sus amigas que la mesa del pastel tiene más sorpresas que otras y que el pudín es una escultura de colores a punto de perecer bajo las manitas ingenuas del infante que quieren agarrar la velita tras lo cual viene el subsiguiente quemón y llanto, perpetuado para siempre en la foto de cartón, único recuerdo que por suerte tendrá de tan traumática experiencia. Y qué decir de los cumpleaños numero cuatro, cinco o seis. No se me olvida esta imagen que un día mis ojos capturaron cuando se paseaban en vacaciones por el Country Club. En el ala infantil junto al "playground", así se le dice ahora al subibaja, un ejército de nanas vestidas de punta en blanco formaban una medialuna sentadas en sus respectiva sillas de plástico Remax mientras degustaban el sabroso pastel con CocaCola. A su lado otro grupo se sentaba en forma de medialuna, esta vez se trataba de las respectivas patronas de las nanas que amenas conversaban quién sabe sobre qué mientras ostentaban las consabidas gafas Gucci, la cartera Hermes, el reloj Cartier y la ropa Made in China pero comprada en algún "mall" de Miami. Mientras tanto los pequeños sentados en el piso de tierra jugaban unos con otros a veces riendose, otras peleando y muchas revolcándose en la tierra sin que ninguno de los mas de 20 pares de ojos se percatara de que sus ropas Baby Gap o Baby Nautica habían quedado arruinadas para siempre y sólo un desgarrador llanto a todo pulmón hacía que una de las nanas dejara a un lado su plato desechable para atender al desconsolado menor. Eso es lo que yo llamo un cumpleaños infatil como sólo la farnofelia barranquillera puede producir.

Y tú...que opinas?